Durante la dinastía
Shang en la antigua China, que gobernó entre los años 1600-1046 a.C. (varia la
fecha dependiendo del autor), abarco los territorios de las actuales provincias
de Henan, Hubei, Shandong y parte septentrional de Anhui. Poseían una costumbre
de prácticas de adivinación a través de caparazones y huesos de animales como
los omoplatos, en los que se le realizaban marcas para luego exponerlos al
fuego. De esa forma, se hacían las predicciones, estos huesos se los conoce como “huesos oraculares”.
La preparación para su
utilización en la adivinación, requería que sean limpiados tanto las
caparazones de tortuga y los huesos de animales, despojándolos complemente de
carne, aserrados, raspados y suavizados para dejar su superficie lisa. Se hacía
perforaciones, al colocaba en el fuego
se producían quebraduras que eran
interpretadas por el sacerdote encargados en la lectura o por el propio rey. Luego
se inscribía en los mismos las preguntas que se le habían realizado al oráculo,
las fechas en que se realizó y a veces también las respuestas obtenidas a
través del fuego. Si se cumplía el augurio se lo conservaba en el archivo
oficial.
Las preguntas que se
realizaban varían de acuerdo al clima como las lluvias, cosechas, viajes, cacerías,
campañas bélicas, festividades, determinados rituales y asuntos que tengan que
ver con la corte real.
Antes de descubrir su
importancia, los huesos fueron vendidos para la medicina tradicional china, eran
conocidos como “huesos de Dragón”, enteros o picados para tratar varias
enfermedades. Fueron reconocidos en 1899 por un erudito, oficial de alto rango,
director de la Academia Imperial, Wang Yirong (1845-1900).
Detrás de este
descubrimiento hay una leyenda, que dice que cuando Wang Yirong sufría de
malaria su amigo y erudito Liu E (1857-1909), durante una visita lo ayudaba a
preparar la medicina de “huesos de Dragón” y descubrió que llevaban marcado extraños
signos, que reconoció como escritura china.
Se han hallado gran
cantidad de estos huesos oraculares en la cercanía de la actual Anyang, donde
se encontraba la última capital de esta dinastía, Yin. Allí se descubrieron más
de 200.000 huesos oraculares, su mayoría pertenecen a los últimos dos siglos de
la dinastía. Sus inscripciones son la forma más antigua de escritura china que
se conserva hasta la actualidad.
Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre…”AUTOESTIMA”
Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…”AUTENTICIDAD”
Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente y comencé a ver todo lo que acontece y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama…”MADUREZ”
Cuando me amé de verdad, comencé a percibir como es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, solo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es…”RESPETO”
Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable…, personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo.
Hoy se llama…”AMOR PROPIO”
Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es…”SIMPLICIDAD”
Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y con eso, erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es la…”HUMILDAD”
Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama…”PLENITUD”
Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene una gran y valiosa aliada.
Todo eso es…”SABER VIVIR!”
“ No debemos tener miedo de confrontarnos… …hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas. ”